Tu coche te cuenta cosas: la telemetría que no sabías que firmaste al arrancar
Photo: modern connected car dashboard technology data privacy, via www.powersystemsdesign.com
Cada vez que arrancas el coche para ir al Mercadona o pillar la A-7 en dirección a la playa, tu vehículo probablemente está trabajando también para otro: para el fabricante, para el concesionario y, si has pinchado la app correspondiente, para la aseguradora de turno. Los coches conectados ya no son ciencia ficción en España: son la norma en cualquier modelo de concesionario de los últimos cinco años.
La pregunta no es si tu coche recoge datos, sino cuántos, para qué y con quién acaba compartiéndolos. Y la respuesta, como suele pasar, está escondida entre páginas y páginas de condiciones que casi nadie lee.
Qué sabe tu coche de ti
Un vehículo actual lleva decenas de sensores conectados a una unidad de control que registra prácticamente todo: velocidad media, aceleraciones bruscas, frenadas, ángulo de giro, nivel de combustible o carga de la batería, presión de los neumáticos, hasta el estado de los limpiaparabrisas. Si el coche tiene navegador y conectividad propia (eCall es obligatorio en toda la UE desde 2018, así que cualquier coche nuevo la lleva), también sabe dónde estás y hacia dónde vas.
No todo esto se envía de forma continua. Buena parte queda almacenada en el propio vehículo y solo se consulta cuando lo conectas al taller. Pero los modelos con SIM integrada —que son casi todos los que cuestan más de 20.000 euros hoy— transmiten información de forma periódica: diagnóstico del motor, avisos de avería, posición GPS y, en algunos casos, datos de uso del sistema de infotainment.
Quién tiene acceso (y quién no debería)
Aquí viene lo interesante. En teoría, los datos pertenecen al titular del vehículo, y el RGPD los considera datos personales cuando pueden vincularte a ti. En la práctica, el acceso está repartido:
- El fabricante: recibe telemetría para mejorar el producto, detectar averías antes de que ocurran y, de paso, alimentar sus servicios de suscripción (mapas, asistencia, precalentamiento desde el móvil).
- El concesionario y el taller oficial: consultan el estado del coche cuando lo llevas a revisión. Algunos fabricantes reciben avisos automáticos de fallos y ya te llaman ellos antes de que llames tú.
- Las aseguradoras: si aceptaste una póliza con telemática o descargaste su app, tu forma de conducir puede estar afectando a tu prima.
- Terceros: el caso de algunos fabricantes que compartían datos de ubicación con aseguradoras y agentes de tráfico en otros países ha levantado polémica, y en Europa los reguladores están mirando de cerca.
El problema de fondo es el que la industria llama acceso a los datos del vehículo: los talleres independientes —de los que tantísimos pueblos y barrios españoles dependen— tienen derecho a esa información, pero el fabricante controla la puerta. Bruselas lleva años trabajando en un marco para abrir ese acceso sin dejarlo en manos exclusivas de las marcas.
Qué puedes hacer tú, en la práctica
No puedes desmontar la centralita, y desactivar el eCall no es opción (y tampoco sería buena idea). Pero sí hay margen de maniobra:
Revisa la app del fabricante. Es ahí donde se concentran los permisos más delicados: localización en tiempo real, historial de trayectos, datos de conducción. Entra en los ajustes de privacidad de la aplicación y desactiva lo que no uses. Si no la has instalado, no la instales: sin vincular tu cuenta, buena parte de la telemetría queda sin asociar a tu perfil.
Cuida el consentimiento en el concesionario. Al firmar la compra o llevar el coche a revisión, suele haber casillas sobre comunicaciones comerciales y tratamiento de datos. El RGPD exige que el consentimiento sea específico, así que lee antes de firmar y no marques por inercia.
Ojo con las actualizaciones OTA. Las actualizaciones inalámbricas son cómodas, pero cada una es una conexión con los servidores de la marca. Puedes programarlas o limitarlas desde los ajustes del propio vehículo.
Pide tu copia. Tienes derecho a saber qué datos tiene el fabricante sobre ti y tu coche. Una solicitud de acceso al amparo del RGPD, por escrito, es gratis y están obligados a responder en un plazo razonable. No es de esperar que te contesten con un dossier emocionante, pero es un derecho real y ejercerlo deja constancia.
La opción radical: desconectar la conectividad. Algunos modelos permiten desactivar la transmisión de datos desde el menú del coche; en otros hay que retirar el fusible de la unidad de comunicaciones, algo que no recomendamos porque puede afectar al eCall, a la garantía y a funciones que sí quieres. Si te planteas algo así, que lo valore un taller serio.
Comodidad a cambio de datos: el trueque silencioso
Seamos honestos: no toda la telemetría es mala. Que el taller sepa que la bomba de agua va a fallar antes de que te quedes tirado en la autovía es un servicio. Que el seguro te baje la prima por conducir tranquilo también puede ser un trato razonable. El problema no es la tecnología, sino la asimetría: el fabricante sabe exactamente qué recoge y con qué fines, y el usuario firma a ciegas.
La solución pasa por exigir claridad —consentimientos granulares, informes en lenguaje humano, acceso en igualdad de condiciones para los talleres independientes— y por parte nuestra, por hacer la pregunta incómoda antes de pulsar 'acepto'. Tu coche va a seguir hablando por ti. Lo que está en tu mano es decidir cuánto y a quién.